Pienso que me queda poco en este camino; que
tengo cerca el horizonte. Pero tengo la certeza de que, del otro lado, me
esperan unos brazos generosos, una piel suave y una sonrisa radiante y
profunda. ¿Tal vez incluso otro idioma? ¿Otro horario? ¡Definitivamente otro mundo!
Será un gran desafío… Pero no importa; lo tomaré. Me entregaré por completo pues atrás ya no queda nada.
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