viernes, 12 de enero de 2024

Daniel Cerchiara

 

Todo parece idílico: mi lámpara encendida, mi sillón con el vaso de whisky en el posa brazo, mi última pintura observándome desde la mesa de al lado y el saxo de Charles Lloyd intimista y profundo sonando en las bocinas.

 De pronto escucho que llaman a la puerta. Al abrir, ella entra e invade todo el espacio, incluyendo los rincones más pequeños. Todo queda impregnado con su presencia, empañando lo que parecía una noche ideal.

 Y yo quedo atrapado, sin poder respirar, por esta visita llamada Tristeza, amiga inseparable de la soledad.

 Daniel Cerchiara

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